En tiempos de inestabilidad económica, descontento por la gestión de la pandemia y disconformidad con las medidas aplicadas en estos meses, la carencia de representación política se vuelve más evidente. Discursos con tono antipolítico y dirigentes que intentan diferenciarse de la clase dirigencial tradicional ganan la escena pública, a meses de las elecciones de medio término.
El pasado 9 de julio, entidades rurales se congregaron en la ciudad bonaerense de San Nicolás para vivir una “jornada federal, por la producción, el trabajo y la educación” y manifestarse en contra de las medidas implementadas en la gestión de Alberto Fernández. La convocatoria fue multitudinaria, según los organizadores asistieron más de 60.000 personas y aunque impulsaron una marcha sin consignas políticas, la presencia de Patricia Bullrich y otros dirigentes opositores no pasó desapercibida.
“Vine yo, Patricia Bullrich”, dijo ante la consulta periodística sobre si el motivo de su presencia era a título personal o como presidente del partido PRO. “Acá estamos defendiendo el campo, la producción, lo que significa el campo en el país y defender en una fecha patria la república y la independencia. Son las causas que durante este largo año y medio hemos sufrido. La falta de clases, la propiedad privada, la defensa de la tierra. Muchas cosas que se han hecho y que han sido las causas que defendimos”, manifestó.
En el encuentro, del que también participaron 25 gauchos de la provincia de Salta luego de la polémica generada con el Presidente en los actos en homenaje al héroe Martín Miguel de Güemes, los productores agropecuarios cuestionaron la suba de retenciones a la soja, el intento de expropiación de la cerealera Vicentín, cierre de las exportaciones de maíz y el cepo a las ventas al exterior de carne vacuna.
La manifestación del campo en medio de un feriado patrio y a 15 días de que culmine el plazo para la presentación de precandidatos, de cara a las primarias del 12 de septiembre, tiene impacto político. En relación a esto, Gonzalo Sarasqueta, profesor e investigador de la UCA, explicó que en Argentina hay dos “tradiciones políticas históricas” y sostuvo que aunque las autoridades de las entidades rurales prefieran no vincularse con ningún partido en especial, las ideas que postulan están representadas por algunos espacios.
“Una de las tradiciones políticas que tenemos en el país tiene un enfoque más de democracia instrumental. De una fuerza que hace hincapié en las instituciones, los contrapesos, las libertades individuales y en su momento estuvo representado por la Unión Cívica Radical (UCR) y después por Cambiemos, con Mauricio Macri. Y la otra tradición tiene que ver con una democracia sustantiva, más social que hace hincapié en el bienestar, la distribución de la riqueza y lo representa el Partido Justicialista (PJ)”, explicó el profesional. Y agregó: “está bien la estrategia del campo de no enarbolarse detrás de un partido pero ese imaginario liberal, de país exportador, de respeto a las instituciones, está del lado de la democracia más procedimental. Eso está claro y terminarán siendo satélites de la casa matriz que hoy es el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, como principal referente”.
Sarasqueta asegura que la grieta política “nos empantanó como país” y tanto de un lado como del otro se escondieron los debates fundamentales para alcanzar el desarrollo del país. “Se dejó de discutir sobre cuál es nuestra matriz económica, nuestro plan de educativo y se tiran carpetazos judiciales”, aseveró.
Grieta catalizadora
Según el profesional, en este contexto de crisis económica y sanitaria “la grieta sirvió como elemento catalizador del malestar social y la gente en vez de estar en una crisis de representación y pedir que se vayan todos, elige insultar a Fernández por lo que hace o a Macri por la herencia. La grieta canalizó el malestar social de la crisis multivariable que generó la pandemia. Y si ves lo que pasa en Latinoamérica notás que a la crisis la está teniendo la política como clase.
El analista político también pronosticó que el malestar existente repercutirá en la próxima campaña y desde las dos orillas de la grieta habrá gente “que bancará esos imaginarios con ciertos resquemores”.
¿Se sale de la grieta?
Este fenómeno parece estar lejos de superarse en el futuro próximo y las promesas que hicieron los dirigentes para intentar “cerrarla” solo quedaron en propuestas electorales.
“La iniciativa para salir de la grieta debe surgir desde la política, como una superestructura”, consideró Sarasqueta y destacó la importancia de “empezar a hablar de ciclos políticos” en el país. “Como sucede en otros países de la región, debe construirse una autopista con un destino fijo sin importar quién gobierne: primero hay que ordenar las cuentas cuidando a las bases de la pirámide social, luego apostar al crecimiento y después consolidar el proceso y distribuir”, concluyó.
Para tener en cuenta
- La movilización del campo reunió a más de 60.000 personas
- Además del reclamo rural, se sumaron docentes y jubilados
- El Gobierno habló de una protesta impulsada por el PRO
- El 24 de julio se conocerán los precandidatos de las PASO